miércoles, 27 de agosto de 2014

Incidentes, toques y tensión



Las rivalidades en la fórmula 1 siempre existieron, dentro y fuera de los equipos, algunas fueron más intensas y personales pero siempre estuvieron presentes, las confrontaciones o maniobras políticas también siempre fueron parte de las rivalidades, con el paso de los tiempos la ética de cómo serían las rivalidades fueron cambiando, los tiempos cambian, las percepciones cambian, la cultura cambia y la aceptación de las formas también, pensar que esta vez todo sería algo más ético o al estilo de años pasados muy lejanos,  era nada más que una percepción errónea, un deseo que muy pocas veces puede convivir con el extremadamente competitivo mundo de la fórmula 1.

El contacto entre ambos pilotos de Mercedes era algo que era de esperarse, de una forma simplista se podría decir que Hamilton se percibía como el superior, el más rápido y con cierta autoridad a conseguir la corona, Rosberg se encargó de mostrar sus cartas de forma contundente, hasta posiblemente sorprendiendo a varios con sus actuaciones durante esta temporada, las oportunidades de conseguir una corona no suelen llegar fácilmente y ante una oportunidad el piloto debe responder, ambos pilotos mostraron su capacidad al punto de que en muchos casos nadie esperaba que fuera algo tan cercano, con 7 puntos de diferencia otorgados por gran premio separando los dos primeros lugares, había una clara posibilidad de establecer un margen, pero las carreras dan sorpresas y los protagonistas contribuyen a esas sorpresas también.

Es imposible controlar el espíritu de competición, en pista las decisiones se deben de tomar en fracciones de segundos, a veces las decisiones van acumulando motivación y los resultados de estas van dando enseñanzas a como se enfrentan a nuevas en el futuro, los equipos de fórmula uno son complejos en su operación, el equipo quiere obtener el mayor número de puntos posibles para la copa de constructores, cuando a la vez para conseguir ese fin pone a dos pilotos que son muy competitivos y tienen aspiraciones propias lado a lado, en este caso uno tal vez se consideraba ligeramente delante en derecho a la corona cuando el otro vio su oportunidad y fue por ella, el equipo se encuentra con un dilema, lo que es el bien común al principio de la temporada se va comprometiendo con las aspiraciones personales de cada uno y a medida que se acerca el desenlace, las oportunidades para uno descienden lo que puede ponerlo en ruta a cometer más errores en su esfuerzo a acortar distancias con su rival o al menos aumenta la tensión que trata de terminar con la armonía que el equipo poseía al principio de temporada cuando los números aun no significaban tanto.

Ambos pilotos mostraron ser capaces de liderar al equipo, la historia de esta temporada se podría resumir hasta el momento  como una de matices, al principio había un espacio que les mantenía separados pero unidos en el equipo, poco a poco aparecieron situaciones que comenzaron a crear fricción, por mucho que Hamilton a veces declaraba que no le interesan los juegos mentales o la política, en numerosas ocasiones se encargaba de poner frases en el aire que le contradecían, Rosberg por su lado se mostró un poco más centrado por momentos o sabiendo manejar las declaraciones de una forma más tranquila, posiblemente los problemas que aquejaban a Lewis o el comenzar cediendo ventaja en Melbourne tenían algo que ver en su aparente frustración pero ambos contribuían de alguna forma a que la tensión aumentara, esto no se trata de tomar lados sino de ver que ambos pusieron algo de si para llegar a esta situación.

Se pueden argumentar muchas cosas, que si el comportamiento en Bahrain, que estaba permitido o como se podía atacar, el espacio que se daría o la supuesta maniobra de Rosberg en Monaco sin olvidarnos que en España Lewis hizo uso de settings que no debía, para mantenerse enfrente de Rosberg, era obvio que todo comenzaba a acumularse y tarde o temprano lo inevitable debía de ocurrir, después de Spa seria Lewis quien trataría de utilizar palabras para pre determinar el aire en el equipo, posiblemente correcto en algunas cosas pero hay momentos y maneras de hacer las cosas y uno a veces debería de preguntarse como reaccionaria el otro si fuera a la inversa.

Mercedes debe tomar cartas en el asunto, algo que ya debería de haber realizado antes, de forma contundente para mantener una cierta armonía, la tensión seguirá en aumento y las opciones disminuyen, la química entre compañeros es dependiente de las situaciones y aquí hay mucho por disputar aparte del título, la situación se complica aún más con un Ricciardo que se encuentra con posibilidades de participar o afectar la situación delante, no hablando de título pero de ser un efecto sobre cómo se realizan las cosas entre los Mercedes. De seguir tropezando como en Spa, podrían complicarse más de lo necesario, Lewis por su parte debe también asumir responsabilidades, en varias ocasiones es el único responsable de que largue en lugares que no es ideal, mientras que Rosberg usa sus oportunidades al máximo, tal vez la presión ya está haciendo más efecto sobre un lado del garaje que del otro aunque este también tenga más fresco el deber de lidiar con responsabilidades.

Pensar que el equipo puede controlar a sus pilotos es mentirse a sí mismo, lo primero debería ser el limitar los comentarios que siempre se prestan a interpretación, no alimentar la presión externa es una pieza clave en controlar parte de la situación, las discusiones internas son el mejor mecanismo de solucionar las situaciones aunque generalmente no sirvan de mucho una vez se está en pista cuando hay una definición de un título que comienza a verse sobre el horizonte, la única opción que existe es admitir una cierta tregua en cómo se realizan ciertas decisiones, pero esto significa que uno de los dos debe de ceder y posiblemente ese sea el punto que Rosberg estaba tratando de demostrar en Spa si es que había algún punto en eso.

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