viernes, 14 de febrero de 2014

Raymond Sommer, Spa Francorchamps 1950



Para muchos el nombre de Raymond Sommers no significa nada, tal vez alguno reconozca el nombre como de alguien que competía en carreras hace mucho tiempo o simplemente lo toman como uno de los tantos, sin embargo este Francés nacido en 1906 fue un poco más que eso, y tal vez habría que reconocer que era un muy buen piloto al que le gustaba ponerlo todo en juego, en una época en que los errores se pagaban caros, en 1931 su talento y calidad al volante le dio a conocer de manera espectacular, manejando una entrada privada en un Chrysler Imperial.

 Al año siguiente, ganaría las 24 Horas de Le Mans, a pesar de tener que manejar 20 horas, después de que su compañero Luigi Chinetti se retirara enfermo, en 1933 volvería a ganar con Tazio Nuvolari y llego a liderar cada una de las carreras hasta 1938, pero debido a problemas mecánicos se tuvo que retirar y una de ellas lideraba por 12 vueltas.
Raymond consideraba que era de la manera en que competías que importaba, era evidente que tenía mucho talento, pero tenía también un enorme corazón y espíritu de pelea, se entregaba por completo, cuando sabía que era casi imposible ganar y hasta adoraba esos retos, en varias ocasiones parecía que podría producir milagros, una de esas ocasiones fue en el gran premio de Belgica de 1950 y casi lo logra.

 Spa, con sus super rápidas curvas y sus peligros a ambos lados del camino era junto con Monza una de las pistas más rápidas y respetadas, esto combinado con una distancia de más de 400 kms en 35 vueltas, era claro que sería problemático para las Alfas, el coche dominante de la época.
Con su horrendo consumo de combustible gracias a un motor supercharged, que sin duda requeriría de dos paradas, Sommer en su 4.5 Talbot Lago vio un reto al que muchos simplemente le daban la espalda o simplemente decían que era imposible, imposible era una palabra que Sommer no conocía o ignoraba generalmente, él lo veía como una oportunidad y un reto personal.

 A pesar que era el más rápido de los Talbots en práctica, su tiempo simplemente era 10s más lento que el de la Alfa de Giuseppe Farina, quien estaba firmemente en pole, para muchos, no gran sorpresa, la vieja máquina francesa tenía 100 hp menos y 400kgs de más, que los bólidos italianos, pero lo que Sommer sabia y muchos dudaban era que el consumo de los Talbots con un poco de cuidado los podría hacer durar toda la carrera en un tanque solo, cosa que muchos dudaban pero si reconocían que había la remota posibilidad de hacerlo y eso fue todo lo que necesito Raymond para encender su fuego interno, su mirada era de desafío y pelea , sabía que era difícil, pero saborearía cada segundo de ello, debería de mantener a las Alfas en vista si lo lograba un resultado espectacular lo esperaba.

 Desde la largada se entregó a la pelea , primero , una con la Ferrari de Luigi Villoresi por cuarto lugar y lo paso en la vuelta 9, luego en una muestra espectacular de manejo y audacia comenzó a acercarse a la Alfa en tercer lugar de Luigi Fagioli, ante un público que parecía no creer lo que pasaba, una a una las Alfas comenzaron a parar y Sommer toma la delantera, así pasaron cinco vueltas, Alfa comenzaba a preocuparse, empezó a tratar de convencer a los organizadores y la gente de las pizarras que estaba una vuelta por debajo de las Alfas, finalmente Farina y Fangio lo pasaron, pero todavía les quedaba otra parada por hacer y Sommer volvía a estar en control, entonces el público y todos los presentes, comenzaron a comprender que algo especial estaba pasando, la inferioridad de su máquina era incapaz de contener el talento y deseo de triunfo, donde muchos habían visto algo imposible, Sommer vio una oportunidad, trágicamente con pocas vueltas del final, su motor dijo basta, los espectadores y muchos de los presentes fueron robados de la oportunidad de ver algo realmente fuera de serie .

 En septiembre de 1950, compitió en el gran premio de Haute-Garonne, en Francia, la dirección fallo en su Cooper 1100cc y su coche volcó en una curva, Sommer murió instantáneamente, tenía 44 años, su casco tradicional de cuero demostró ser no protección alguna .
Raymond Sommer fue exuberante en muchas de sus carreras pero ese día en Spa dio una lección a todos, jugo a el juego a su manera e hizo que vieran lo imposible como casi posible.


No hay comentarios:

Publicar un comentario