domingo, 4 de octubre de 2015

El piloto en los 50s y 60s




 El trabajo de piloto de grandes premios requiere de 3 horas de dura lucha en algunos días, este trabajo lo sitúa en una frágil máquina que lo transporta a más de 200 kph, con su cabeza siendo empujada por los rugientes caballos de fuerza que gritan desde su motor, el auto en si es liviano, en general poco más de 500 kgs, no mucho más ancho que el piloto mismo y construido de aluminio para ahorrar peso, la cubierta de esa armazón de metal liviano es de fibra de vidrio, la cual no es muy resistente y fácilmente se rompe en contacto al igual que su pasajero que es de naturaleza frágil.

 Si el piloto es un Jim Clark, Graham Hill u otro semejante, compite en 9 o 10 carreras oficiales anuales por el campeonato más un numero de eventos que pueden llegar a totalizar de 30 a 40, si está contratado a un equipo o fabricante, recibe una pequeña cantidad para ser el representante oficial del equipo, la mayoría de sus ingresos vendrán del dinero de admisión pagado por los organizadores ( aproximadamente 2000 dólares por coche en eventos  mayores), esta cantidad es dividida al 50% con el equipo, el premio por ganar que generalmente no supera los 3000 dólares, también es dividido de la misma manera.

 Su trabajo en el circuito comienza con las practicas, pueden ser desde el jueves y se continúan el viernes y sábado, con el domingo siendo el día de la carrera, los pilotos de grandes premios son un número reducido en comparación con otros, se podría decir que aproximadamente 20 pilotos se pueden llamar a sí mismos pilotos de grandes premios, físicamente son fuertes en las manos y brazos, pero más que nada es su fortaleza mental  la que los separa de los demás, una carrera generalmente dura tres horas, lo que las hacen un evento físico y mental que demanda concentración, disciplina y entrenamiento como en cualquier otro deporte.

A pesar de que muchos vienen de deportes como Graham Hill del remo, Stirling Moss de saltos ecuestres, a pocos de ellos les interesan los deportes de equipo, es el reto individual lo que persiguen, es de notar que siendo un deporte, las carreras son el único que pone en riesgo la vida vuelta tras vuelta, muchas veces el contacto es inevitable, las consecuencias pueden ser diversas, desde un simple toque que no genera más que un retiro a un trágico final que hasta puede incluir a los espectadores, como sea, ningún piloto pone en peligro a otro de manera deliberada, sus vidas están en las manos de sus rivales y compañeros y ellos lo saben, pero todos son en general profesionales y responsables que disfrutan de su trabajo, la gran mayoría aunque no lo reconoce, no disfruta de las sesiones de pruebas fuera de la competición, no reciben paga por ello y ante sus ojos es otra oportunidad de tener un accidente gratuitamente, en realidad prefieren la competencia, sin embargo todos son conscientes de que de tiempo en tiempo se pueden encontrar fuera de la pista y algún accidente siempre es posible, de encontrarse en una situación de accidente, creen que si actúan rápidamente pueden limitar las lesiones e incluso el abandono, en ocasiones se espera que el piloto ignore dolores y lastimaduras.

 El ser piloto de grandes premios es difícil y peligroso, solo pocos son capaces de hacerlo en una forma regular, algunos tienen mucha confianza en la maquinaria que conducen, otros en sí mismo, algunos ya empiezan a permitir los pensamientos de una vida más allá de las carreras y  consideran que ya no deberían poner sus vidas en riesgo, otros después de haber estado en accidentes comienzan a ser más cuidadosos y tratan de encontrar unos límites más seguros dentro de sí mismos, hay casos como Tony Brooks, ganaría 5 grandes premios en catorce meses, al casarse y nacer su hija, su mente comenzó a buscar una manera más segura de seguir practicando el deporte, aceptaría un coche menos competitivo pensando que en él, no debería de arriesgar tanto, cuando se dio cuenta que los riesgos serían los mismos decidió retirarse.

 Los pilotos provienen de distintos lugares y su introducción al deporte es muy diversa, Bruce McLaren caería de un caballo cuando estaba en la escuela, debería pasar dos años en hospitales y médicos, una pierna sanaría más corta que la otra, su padre en un afán de hacerlo olvidar de estas circunstancias decidió ponerlo a competir en coches, probaría ser muy bueno y al cumplir 19 años se lo enviaría a Inglaterra para que probara en coches más rápidos, para sus 22 terminaría segundo en el campeonato.

 Gran parte del peligro relacionado con las carreras es directamente proporcionado por los circuitos, a fines de los 50 y principios de los 60, la gran mayoría de las carreras eran caminos públicos o en circuitos como Nurburgring, hecho con la idea de reproducir los caminos públicos y sus retos, dentro de una zona más controlada o menos publica, lo que esto significaba era que aquel o aquellos que se salieran de pista, lo cual era inevitable en muchos casos, chocarían contra algo sólido, un poste de teléfono, árboles o incluso una casa, los afortunados en evitar los objetos sólidos, seguramente encontrarían, zanjas, ríos, precipicios o con alambres de púas que mantenían al ganado fuera de los caminos en zonas que eran en su mayoría de granjas.

 El manejar en esos circuitos a tales velocidades no solo requería de la bravura del piloto, también demandaba  entrega total, los circuitos eran tan letales como hermosos y no había margen para errores, en vidas se pagaría con un alto precio, el deporte entonces era distinto, el mundo también y los pilotos pagaban un precio muy distinto, como un ejemplo, el gran premio de Monaco de 1958 seria disputado el 18 de Mayo con 16 entrantes, 8 meses más tarde, cuatro habrían muerto y poco tiempo después otros cuatro sufrirían la misma suerte, la práctica común  en el periodismo de la época era el limitar los comentarios de accidentes fatales a una o dos líneas y las muertes violentas de algunos de los héroes eran tratadas de una manera un tanto indiferente .

  Sin embargo el deporte siempre fue muy atractivo desde sus mismos principios, las maquinas , el ver los mecánicos desarmando totalmente coches al aire libre o en  espacios reducidos en la parte trasera de un camión para luego armarlos nuevamente, el sonido, los paisajes y los pilotos eran una mezcla muy cautivante, los pilotos forjarían leyendas al igual que algunos de los equipos, los circuitos aunque sufrirían la carnicería de los avances tecnológicos y de seguridad , que si bien por un lado eran bien recibidos, también eran resentidos por los puristas y algunos que veían como el deporte se dirigía por un camino que poco a poco le iría quitando el encanto, pasarían a ser recordados como legendarios campos de batalla donde los gladiadores subidos a sus carrozas con formas de bólidos pondrían sus vidas en la línea vuelta tras vuelta en busca de la gloria y la adulación, lo darían todo de sí y demandarían todo de sus máquinas por el derecho a ser llamados, ganadores de Grandes Premios.

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