domingo, 19 de julio de 2015

Bianchi: talento perdido




De tiempo en tiempo, este maravilloso deporte nos muestra su cara cruel, por más que aún se considera una posibilidad, siempre que ocurre golpea con dureza, en esta ocasión duro unos largos nueve meses y a pesar que  muchos ya estábamos preparados para recibir la noticia, igualmente, cuando llega, pone cara al dolor y nos deja totalmente indefensos, vulnerables.

La crueldad del deporte arrebata esta vez una joven promesa, un joven que brillaba con luz propia y que no dejo indiferente a nadie que se cruzó con él, la vibrante sonrisa de Jules Bianchi se apagó, pero su presencia estará siempre entre todos los que le recuerdan y amantes del deporte que le quito la vida.

La sangre de pilotar estaba en la familia, Lucien Bianchi quien compitió en f1 y coches deportivos durante los 50s y 60s, fue quien deposito esa semilla en el joven francés, no tardo en demostrar poseer cualidades ganando el campeonato francés de formula Renault y el título europeo de f3 en 2007 y 2009, consiguió su sueño de ser piloto de fórmula 1 a través de GP2 y Formula Renault 3.5, siendo piloto de reserva en Force India en 2012, bajo la tutela de Ferrari, en 2013 conseguiría ser piloto de Marussia y daría sus primeros puntos en Mónaco 2014.

Bajo el ojo observador  de Ferrari, el joven francés tenia ante si las posibilidades de desarrollar su carrera, para el día anterior al de su accidente  en Japón, los rumores le situaban a un paso de firmar con Sauber, otro pequeño paso que Ferrari facilitaba como premio a sus condiciones, la Scuderia tenía una muy buena idea del talento de Bianchi, en numerosas ocasiones apoyándole públicamente y declarando que poseía todos los ingredientes.

La velocidad estaba presente, su adaptación con cada avance dejaba claro que sabía en qué puntos trabajar y como transferir lo que sabía, absorber lo que aprendía, de una forma muy natural, las limitaciones de Marussia le opacaban un poco, algunos de los ingenieros reconocían ciertas cualidades, Bianchi estaba en control del coche, los que trabajaron con el directamente , lo confirmaban, a pesar de las limitaciones del coche, en Marussia, Bianchi trabajaba para que este hiciera lo que el piloto le comandaba, rara vez cediendo  a lo que el coche quería, los ingenieros sabían que podían confiar de la información proporcionada por el piloto, haciendo sus tareas más fáciles.

Durante el gran premio de Monaco en 2014, Bianchi se encontró con la oportunidad de obtener puntos, el generalmente amigable y sonriente francés, debía adelantar a Kobayashi, sin dudarlo, fue decisivo, dejando claro que poseía la determinación y estaba dispuesto a ser contundente en su posición, era paciente cuando lo necesitaba. pero no dudaba de encontrar su oportunidad y esto mostraba la madurez del joven piloto.

 Muchas veces no se presta atención a aquellos que están forjando su talento en coches que poco pueden hacer, a veces no es esperar que hagan lo imposible, sino ver cómo trabajan con lo que tienen  a su disposición, Jules Bianchi mostró claros indicios de un gran futuro en sus 34 carreras en f1, tal vez solo fueron chispazos, pequeñas muestras de lo que era capaz, lamentablemente esta vez solo nos quedaremos con la incógnita de que habría sido, pero también en golpes duros como estos, nos damos cuenta de lo privilegiados que somos en poder observar talentos como este, a pesar de que en ocasiones el mismo deporte que les permite brillar, no nos permita seguir disfrutándolos.

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