viernes, 6 de febrero de 2015

Dani y su sonrisa



Bajo la tutela de Mark Webber, Daniel Ricciardo trabajo en la preparación para el momento en que este diera el paso a un equipo grande, Webber le ayudaría a estar listo, conocer el funcionamiento de los equipos mayores y prepararlo para las situaciones que podrían surgir dentro y fuera del coche, siempre con la vista a que esto sucedería en Red Bull, teniendo en cuenta que allí estaría el cuatro veces campeón del mundo Sebastián Vettel.

Ricciardo siempre estaba dispuesto a trabajar y con una sonrisa en su rostro, Red Bull comenzó a contemplar la decisión sobre pilotos temprano en la temporada, siguiendo mas en detalle a Jean-Eric Vergne y Ricciardo, el equipo reconocía el trabajo de Vergne y que este era superior en clasificación, pero en carrera Ricciardo mostraba mejor ritmo, este sería el factor decisivo para que obtuviera el asiento de Red Bull, pero pocos podían anticipar el talento que mostro el joven piloto en el equipo durante toda la temporada pasada.

Juzgar a pilotos siempre es complicado, se debe de tener en cuenta la maquinaria en la que están y las limitaciones que estas les pongan, requerimientos en cambios de su manejo y que tan adaptable es el piloto o trabaja para mejorar en esas áreas en que encuentra dificultad, Ricciardo poseía el talento y se anticipaba que podría mostrarlo de mejor manera en un equipo como Red Bull, pero en una temporada donde habían tantos cambios en los bólidos, sería difícil que el joven pudiera destacar o al menos se esperaba que este tuviera algunas dificultades, sin embargo ocurrió todo lo contrario, mientras el campeón luchaba sin éxito con su bólido, encontrando un problema tras otro, el sonriente Ricciardo parecía ir mejorando vuelta tras vuelta.

A lo largo de la temporada, el descontento y frustración de Vettel eran obvios, cada vez que retornaba al garaje, miraba los monitores sin poder encontrar lógica o respuesta, parecía que solo podía ver la sonrisa de un Ricciardo que no solo se adaptó rápidamente al equipo, lo lideraba en pista, cometía muy pocos errores y mostraba muy buen juicio a la hora de realizar maniobras en el asfalto, siendo el único piloto fuera del equipo Mercedes que consiguió triunfos, además de mantenerse con una cierta contingencia de pelear el título, aunque siempre fue una posibilidad remota, fue una de las mejores sorpresas del campeonato junto con Bottas, mostrándose siempre en buena disposición a trabajar, sacar lo mejor de su coche y manteniendo una muy buena perspectiva de lo alcanzable.

La situación parecía insostenible para el equipo, que lucho todo lo que pudo por buscar soluciones para Vettel, posiblemente llego un momento en que la sonrisa desde el otro lado del garaje fue demasiado para el cuatro veces campeón, que parecía por momentos perder confianza en sacar algo de su bólido, se encontró en una situación complicada, ante un compañero que no tenía mala intención en su sonrisa, pero cuyas acciones en pista estaban dejando claro que debía de tomar una decisión ante la imposibilidad de recuperar su posición en el equipo, el cual siempre le respaldo pero encontraba difícil mantenerse equilibrado ante la frustración de su piloto líder y la fenomenal  aportación que venia del siempre optimista Daniel Ricciardo.

Muchos pilotos se mostraron críticos y limitados por los requerimientos de los nuevos coches, algunos pudieron adaptarse, encontrar soluciones y otros debieron sufrir toda una temporada de una interminable pesadilla, para Ricciardo era una oportunidad de mostrar que estaba listo, que era merecedor de la confianza y respaldo, con la partida de Vettel hacia Ferrari, Ricciardo se encuentra con la nueva oportunidad de liderar al equipo, algo que ya demostró  de ser capaz y las cosas solo pueden mejorar, el equipo por un momento debió detenerse a lamentar la pérdida de un piloto que les dio enormes éxitos, fue parte de todo, pero más que lamentarse por la pérdida de un piloto líder, el equipo ahora se da cuenta que ha encontrado otro gran talento que les liderara a nuevas conquistas, porque Ricciardo recién comienza a despegar  y su sonrisa, actitud, son algo de agradecer.

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